No entiendo cómo pasa… cuando, en qué momento nace…
Pero en un instante me encuentro absolutamente sumergida en la corriente. Y no se ir en contra de la corriente. Me miré en el espejo, miré cada detalle de mi cuerpo… y lo odié profundamente, quería sacarme a mi misma de ahí adentro... Esperé un minuto, a los sumo dos. Es simple, todos los que estábamos en esa habitación sabíamos que sucedería, cada parte de mí lo sabía. Me até el pelo con calma, no había prisa… la idea había dado vueltas en mi cabeza demasiado tiempo como para atolondrarme ahora…
Un minuto nomas, después.
El alivio, alivio absoluto… Todo el enojo, todo el miedo, toda la angustia, por un delicioso instante habían desaparecido. Nunca alcancé a entender la razón de semejante alivia, pero tenía muy claro, que solo duraba unos pocos minutos… la risa, la tranquilidad. Todo estaba ahí, sabía que desesperadamente me apegaba a esos segundos, sabía que desaparecerían… Pero no podía evitar desearlos! Demasiado fácil, demasiado corto…
Así como llegó se fue. Otra vez cara a cara contra el espejo, mirando nuevamente la terrible realidad que acababa de crear. El piso parecía más frío, el baño era enorme de pronto, me descubrí sola y desnuda… Sentí la misma angustia acercarse, el mismo miedo, otra vez el mismo enojo… El círculo se cerraba nuevamente, y como todas sabíamos, lo cíclico siempre vuelve a empezar.

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