A veces siento que comienza en una profunda búsqueda de lo etéreo. Desesperadas ganas de elevarme, evadirme, desaparecer en el espacio. Entonces llega el sueño, un sueño absoluto, al cual no puedo, ni quiero resistirme… Me dejo caer, me imagino flotar varios segundos antes de sumergirme en los rincones del inconsciente.
El sueño no es eterno, la angustia sigue estando donde la dejé… El mismo peso en la garganta, el mismo nudo en el estomago, maldito miedo! Odio despertarme del sueño, salir de la cama, salir a hacerme cargo de mi realidad. Odio mi realidad también, la detesto porque sé que todo lo que está en ella salió de mí, porque no pude crear nada mejor, nada más sincero.
Y acá estamos como idiotas, sin hacer nada, sin animarnos, esperando que pase algo que nos saque del encierro en que nos metimos, como esas cosas que pasan en las películas; cosas que alguien más se las imagino, pero que no pasan en esta realidad. Esta realidad la creamos, la elegimos… Mierda! No quiero hacerme cargo!
Sé que no soluciona, pero mi cuerpo necesita desesperadamente dormir, y evadirse un rato. A la cama

No hay comentarios:
Publicar un comentario