Escribo, lo prefiero. El papel nunca me juzgó, nunca me apuró, nunca me interrumpió. Siempre escucha callado, guardando cada una de mis palabras, aliviando el peso de mi alma. Simplemente aqui, es donde guardo pedazos de mí, palabras que se escribieron solas, mis miserias, mis alegrías, mis dias, mi lucha por convivir conmigo, por aceptar que nunca voy a llevar una vida normal… Esto es parte de mí, es una búsqueda por llegar a una suerte de equilibrio, que me permita vivir, quizás sonreír, y que no afecte a quienes amo.

15.4.12

Un dia como cualquier otro


Quiso abrazar el alivio un poco más, se aferró a la sensación que sentía en cada centímetro de su cuerpo, intento prolongar esa respiración una bocanada más… pero no había caso… volvía al mismo lugar, 20 minutos atrás, sentada en la misma silla, fingiendo la misma sonrisa estúpida, manteniendo una conversación que no quería… Otra vez empezaba  girar la rueda de siempre, la que conocía tan bien, la que dulcemente la envolvía en las profundidades secretas de sí misma.
La sobremesa familiar continuaba absurda como siempre, ella sentía su cuerpo, sentía el vacío, celaba su secreto con codicia y vergüenza… No supo bien que la llevo hasta ese recurrente recuerdo, pero se volvió a ver a sí misma, 10 años atrás, en una cena familiar similar, ella nunca había sido amiga de ese tipo de reuniones, siempre caracterizadas con absurdas discusiones. Pero ahí estaba, mirando su plato vacío, deseando llenar el absurdo con un poco más de flan… El flan nunca llenaba el maldito vacío!
Y casi sin darse cuenta, sin proponérselo, sin planearlo, ni buscarlo, estaba volcando lo mucho que había comido el baño del fondo. Solo lo había hecho para que no le diese un ataque al hígado con semejante cantidad de alimento, su madre solía retarla por comer tanto… el instante después de vomitar llego con una sensación desconocida y alucinante a la vez, el alivio le recorrió el cuerpo, se olvidó del vacío, del absurdo, del miedo… Por unos segundos no había más nada, ni familiares, ni cuerpo, ni palabras, todo era aire, ella flotaba y sonreía.
Y si, catorce años son muy pocos como para imaginar las consecuencias, como para pensar en algún futuro… No sabía entonces que aquel acto casi anecdótico marcaria tan intensamente su vida.


No hay comentarios:

Publicar un comentario