Sentada
frente una taza de café, con un cigarrillo en la mano, desayunaba… Desde su
silla la veía dormir plácidamente en su cama, aun no podía creer las vueltas de
la vida, no comprendía lo que estaba viviendo, y menos aun lo que sentía. Esta
realidad la aturdía, asustaba y enloquecía.
Todas las
ideas que había construido a lo largo de los años, se desmoronaban de la noche
a la mañana, así, sorpresivamente, su vida cambiaba abruptamente, sin darle
posibilidad de reacción y menos aún de elegir.

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